Hoy en la Crónica nocturna y Madrugada cultural, El Aviso a Parroquianos: Ya se peló la Peluffo.

Comunicado para los parroquianos del cine mexicano viejo, para los románticos del celuloide en su época de oro y para los chicos malos, que hoy evocan el recuerdo.
La madrugada cultural de México amaneció con una noticia que huele a película en blanco y negro. Se nos fue Ana Luisa Peluffo, actriz de mirada intensa y carácter suficiente para poner nervioso al México conservador de los años cincuenta.
Murió el 4 de marzo de 2026, en su rancho de Jalisco, tranquila, acompañada de su familia.
La familia no dio detalles médicos, lo cual en términos periodísticos significa: vivió mucho, vivió bien, y el telón bajó en paz.
Para los archivos de la bohemia cultural:
su nombre completo era Ana Luisa de Jesús Quintana Paz Peluffo.
Nombre largo, sí… pero digno de marquesina.
La noche en que México se escandalizó
Corría 1955 cuando protagonizó La fuerza del deseo.
Y ahí ocurrió lo impensable para la moral de la época:
el primer desnudo femenino del cine mexicano.
Imagínate la escena nacional:
los censores sudando
los moralistas escandalizados
los jóvenes comprando boletos “por razones estrictamente culturales”.
El país entero murmuraba su nombre.
Y la Peluffo —sin pedir permiso— ya había cambiado el juego.
La mujer que no se fue del todo.
A lo largo de su carrera filmó más de 200 películas, apareció en televisión, telenovelas como Marimar, y programas populares como Mujer, casos de la vida real.
Entre los reconocimientos que recibió figura la Diosa de Plata, tanto por actuación como por trayectoria.
O sea, por si alguien tenía dudas: no fue escándalo pasajero; fue carrera completa.
Último brindis en la mesa del cine mexicano
Hoy, en alguna cantina imaginaria del recuerdo, los fanáticos del cine clásico levantan la copa por ella.
Los que todavía quedan, claro.
Porque muchos de sus admiradores de los años cincuenta hoy andan:
sobreviviendo al azúcar
negociando con el reumatismo
peleándose con el colesterol
y buscando los lentes para volver a ver sus películas.
Pero cuando aparece la Peluffo en pantalla, pasa algo curioso:
por un momento todos vuelven a tener veinte años.

Muere Ana Luisa Peluffo, figura del cine mexicano, a los 96 años
La actriz Ana Luisa Peluffo, una de las presencias más recordadas del cine mexicano de mediados del siglo XX, falleció el 4 de marzo de 2026 en su rancho en Tepatitlán de Morelos, Jalisco, a los 96 años de edad.
Nacida el 9 de octubre de 1929 en Querétaro, Peluffo desarrolló una carrera extensa que abarcó cine, teatro, televisión y telenovelas, participando en decenas de producciones a lo largo de más de seis décadas. Fue parte de una generación de actrices que transitaron entre el final de la Época de Oro del cine mexicano y la transformación de la industria en los años posteriores.
Debutó en el cine a finales de los años cuarenta con la cinta “Tarzan and the Mermaids” (1948) y rápidamente se convirtió en un rostro frecuente en el cine nacional durante los años cincuenta, participando en películas como “La venenosa” (1949), “La adúltera” (1956) y “La Diana cazadora” (1957).
A lo largo de su trayectoria también participó en títulos populares del cine mexicano como “Las señoritas Vivanco” (1959), “Cada quien su vida” (1960) y “La cabeza viviente” (1963), además de aparecer en producciones posteriores que reflejaban los cambios del cine nacional.
En las décadas de los setenta y ochenta continuó trabajando activamente en el cine comercial mexicano, con películas como “Contrabando y traición” (1975) —donde interpretó a Camelia “la texana”, personaje que después retomaría en “Ya encontraron a Camelia” (1976)—, además de producciones como “Perro callejero” (1978) y “Pedro Navaja” (1984).
Su carrera también se extendió a la televisión. Participó en numerosas telenovelas, entre ellas “El pecado de Oyuki” (1988), “Lazos de amor” (1996), “Soñadoras” (1998), “Serafín” (1999) y “Carita de ángel” (2000), así como en producciones unitarias como “Mujer, casos de la vida real”.
En teatro protagonizó obras como “Despedida de soltera”, “Me enamoré de una bruja” y “Butterflies are free”, consolidando una trayectoria que cruzó distintos formatos de entretenimiento.
Con su fallecimiento se cierra la historia de una actriz que formó parte de varias etapas del espectáculo mexicano, desde el cine clásico hasta la televisión contemporánea, dejando una filmografía extensa que refleja la evolución de la industria audiovisual en México.




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