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Cuando el “chirp” mandaba: La corta vida de Nextel

Publicado:marzo 4, 2026
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Cuando el “chirp” mandaba, fue en una época en que este número —152*1021827*1— era más que un contacto. Era identidad. Era presencia. Era el sonido seco del “chirp” anunciando que alguien quería hablarte… y que la conversación empezaba al instante.

Antes de que las redes sociales nos inundaran de mensajes y antes de que los teléfonos fueran pequeñas computadoras en el bolsillo, Nextel dominaba un territorio muy específico: la comunicación inmediata. No era un celular cualquiera; era una herramienta de trabajo. Taxistas, empresarios, reporteros, constructores, repartidores… medio país se organizaba con ese botón de “push-to-talk”.

Apretabas y hablabas. Sin marcar. Sin esperar tono. Sin protocolos.

Era comunicación directa, casi militar. Y, curiosamente, también más humana.

Porque aquel sistema obligaba a algo que hoy parece revolucionario: hablar claro y breve. Nadie mandaba audios de tres minutos. Nadie escribía párrafos interminables. El “chirp” imponía disciplina.

Pero el mundo cambió.

Llegaron los smartphones, las apps, el video, el streaming, las redes sociales. La comunicación dejó de ser solo voz. Se volvió imagen, texto, emoji, algoritmo. Las empresas tecnológicas entendieron que el negocio ya no era conectar personas… sino capturar su atención.

Nextel, con su tecnología iDEN, era robusta, eficiente y confiable. Pero también era un sistema cerrado, pensado para otra era. Mientras el mundo migraba a internet móvil y redes de alta velocidad, el viejo “chirp” empezó a sonar como una reliquia.

Cuando AT&T absorbió la operación y la red se apagó definitivamente en dos mil diecinueve, no solo desapareció una empresa. Se fue una forma de comunicarnos.

Hoy hablamos más que nunca que cuando el chirp mandaba… pero quizá nos escuchamos menos.

Paradójicamente, el espíritu de Nextel sigue vivo en aplicaciones que imitan su función de radio digital. Empresas de logística, seguridad y transporte siguen usando sistemas de voz instantánea. Porque, en medio del ruido digital, la comunicación directa sigue siendo valiosa.

El viejo número con asteriscos ya no funciona.
La red que lo hacía posible tampoco.

Pero el recuerdo del “chirp” permanece como un símbolo de una época en que la tecnología no buscaba distraernos… sino simplemente conectarnos.

Qué es Chirp?

“Chirp” era el nombre popular del sonido característico que emitían los radios y teléfonos de Nextel México cuando alguien iniciaba una comunicación push-to-talk.

Cómo funcionaba

Cuando alguien presionaba el botón lateral del teléfono para hablar, el sistema enviaba una señal por la red iDEN y el dispositivo del destinatario emitía ese sonido corto:
“chirp” (algo así como chirp-chirp).

Ese sonido indicaba:
“alguien quiere hablar contigo ahora”.

Después del chirp, la persona podía responder presionando su botón y hablar inmediatamente, como si fuera un walkie-talkie, pero usando la red celular.

Por qué se volvió famoso

El chirp se convirtió en un símbolo cultural de Nextel en México durante los años 2000 porque:

Permitía comunicación instantánea sin marcar números.

Era muy usado por taxistas, periodistas, empresarios, constructores y repartidores.

Era rápido y práctico para coordinar equipos.

Curiosidad

El sonido era tan identificable que muchas personas podían reconocerlo en la calle o en una reunión y sabían inmediatamente que alguien estaba usando Nextel.

Hoy ese mismo concepto se replica en apps de radio digital como Zello, pero el famoso “chirp” quedó como uno de los sonidos tecnológicos más icónicos de su época.

La historia de Nextel México es uno de los casos más claros de cómo una tecnología dominante puede quedarse atrás cuando cambia el ecosistema tecnológico.

El reinado del “chirp”

En los años dos mil, Nextel era casi una herramienta de trabajo internacional. Taxistas, constructoras, medios de comunicación, seguridad privada, repartidores y empresarios usaban el famoso push-to-talk: apretabas un botón y hablabas al instante, como walkie-talkie.

Funcionaba sobre la tecnología iDEN, desarrollada por Motorola. Era rápida para comunicación directa y permitía hablar con grupos completos al mismo tiempo. En un país con redes celulares todavía lentas, era una maravilla.

El problema es que era una tecnología cerrada y especializada. Mientras el mundo migraba a redes GSM, 3G y luego 4G para datos e internet, iDEN estaba diseñada principalmente para radio digital.

Llegó el smartphone

Cuando aparecieron el iPhone y los teléfonos Android, el mercado cambió radicalmente. La gente ya no quería solo hablar: quería internet rápido, apps, video, redes sociales y mapas.

Nextel no estaba preparada para eso.

Sus teléfonos eran robustos y útiles para trabajo, pero no podían competir con los smartphones que ofrecían todo en un solo dispositivo.

Mientras tanto, operadores como Telcel, Movistar y después AT&T invertían miles de millones en redes de datos.

El golpe final: la red iDEN

La infraestructura de Nextel era costosa y limitada. Migrar de iDEN a tecnología LTE requería reconstruir prácticamente toda la red.

Además, muchas de las funciones exclusivas de Nextel empezaron a ser replicadas por internet con aplicaciones de voz y mensajes instantáneos.

El famoso “chirp” dejó de ser exclusivo.

La compra y el apagón

En 2015, AT&T compró Nextel México como parte de su estrategia para expandirse en el país. El objetivo no era salvar el sistema original, sino aprovechar espectro, clientes e infraestructura.

Poco a poco fueron migrando usuarios a redes celulares modernas.

En 2019 se apagó definitivamente la red iDEN en México. Con eso desapareció el sistema que había hecho famoso a Nextel.

El legado

Aunque la empresa desapareció, la idea sigue viva. Hoy muchas compañías usan apps como radios digitales para replicar el push-to-talk que hizo famosa a Nextel.

En otras palabras:
Nextel no murió porque fuera mala.

Murió porque el mundo cambió más rápido que su tecnología.

Y cuando la comunicación dejó de ser solo “hablar”, el viejo botón del chirp ya no bastaba para competir.

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