LA RED DE COCAÍNA DE PENN STATE, UNA MIRADA AL ESPEJO, DE CUERPO COMPLETO
LA RED DE COCAÍNA DE PENN STATE, UNA MIRADA AL ESPEJO, DE CUERPO COMPLETO: La cocaína se produce principalmente en Sudamérica, cruza México como corredor y encuentra en Estados Unidos uno de sus mayores mercados. Penn State muestra la parte del narcotráfico que demasiadas veces queda fuera del foco en el discurso político.
El narco no termina en la frontera: también vive dentro de Estados Unidos
Hay una frase que escuchamos constantemente:
“Estados Unidos exige que México combata al narcotráfico”.
Correcto.
México debe combatirlo.
Debe perseguir a los cárteles.
Investigar a los políticos que los protegen.
Detener a policías corruptos.
Desmantelar laboratorios.
Combatir el lavado de dinero.
Controlar puertos y aduanas.
Y meter a la cárcel a quien tenga que meter.
Pero entonces viene la pregunta incómoda:
¿y Estados Unidos?
Porque las drogas no cruzan la frontera para desaparecer misteriosamente.
Alguien las recibe.
Alguien las almacena.
Alguien las distribuye.
Alguien las vende.
Alguien las compra.
Y alguien pone el dinero.
El reportaje que BBC Mundo publica este 21 de agosto ofrece un ejemplo extraordinario.

No ocurrió en Sinaloa.
No ocurrió en Michoacán.
No ocurrió en una colonia dominada por sicarios.
Ocurrió en la Universidad Estatal de Pensilvania, una de las universidades más conocidas de Estados Unidos.
Y los presuntos integrantes de la organización no eran precisamente personajes salidos de una serie sobre narcotraficantes mexicanos.
Eran estudiantes.
Miembros de fraternidades.
Jóvenes universitarios.
Trece estudiantes actuales o antiguos fueron acusados de formar parte de una red de tráfico de cocaína; un decimocuarto acusado, padre de uno de ellos, enfrenta señalamientos por presuntamente manipular pruebas y obstaculizar la investigación.
Bienvenidos a la otra cara del narcotráfico.
Two Penn State University fraternities are at the center of a cocaine trafficking ring bust, leading to charges against 14 people, authorities announced on Monday.
According to the Pennsylvania Office of Attorney General, the cocaine was cut and packaged in the Delta Upsilon and… pic.twitter.com/6xZe8nJxRo
— CBS News (@CBSNews) August 18, 2026
La cocaína no se vendía sola
Según la investigación obtenida por BBC, integrantes de las fraternidades Delta Upsilon y Sigma Chi compraban y vendían cocaína entre ellos.
Los fiscales sostienen que algunos aspirantes a ingresar a las fraternidades fueron utilizados para cortar y empaquetar la droga en pequeñas bolsas listas para comercializarse.
El presunto dirigente, Agostino Abbatiello, de 24 años, habría comenzado consiguiendo cocaína de un proveedor en Pensilvania.
Cuando aquella fuente se agotó, supuestamente buscó otra.
Después comenzaron los viajes para recoger cantidades mayores.
Los investigadores describen una estructura que fue creciendo de unas cuantas ventas entre amigos hasta convertirse en una operación con proveedores, empaquetadores, distribuidores, compradores y métodos de pago.
¿Les suena conocido?
Claro.
Porque eso también es narcotráfico.
Tal vez sin camionetas blindadas.
Sin corridos.
Sin sombreros.
Sin hombres armados bloqueando carreteras.
Pero narcotráfico al fin.
Y aquí hay que decir algo importante: Estados Unidos sí los persiguió
Porque tampoco sería intelectualmente honesto brincar del reportaje a decir:
“Estados Unidos no hace nada contra sus narcotraficantes”.
Eso es falso.
Precisamente esta historia demuestra lo contrario.
La policía llevaba tiempo siguiéndoles la pista.
Un informante confidencial alertó sobre ventas de cocaína desde una fraternidad.
Los investigadores rastrearon pagos realizados mediante Venmo.
Allanaron habitaciones.
Encontraron drogas, pastillas, parafernalia, un arma y municiones.
Uno de los implicados identificó posteriormente a su supuesto proveedor.
Y de ahí comenzó a desmoronarse la organización.
La Fiscalía General de Pensilvania confirmó esta semana cargos contra 14 personas y calificó el esquema como una operación coordinada y lucrativa alrededor de dos fraternidades universitarias. El supuesto líder se entregó y un juez le negó la libertad bajo fianza.
Así que no:
Estados Unidos no está cruzado de brazos.
Tiene DEA.
FBI.
Policías estatales y locales.
Fiscalías federales.
Grandes jurados.
Operaciones encubiertas.
Informantes.
Decomisos.
Extradiciones.
Y penas extremadamente severas.
Tan sólo durante agosto de 2026, el Departamento de Justicia ha anunciado nuevas acusaciones y operaciones contra redes vinculadas con CJNG, Cártel de Sinaloa y distribuidores domésticos de fentanyl, cocaína y otras drogas.
Entonces, ¿dónde está el problema?
En que muchas veces la narrativa política comienza en México y termina en la frontera.
Y el negocio no.
Porque ningún cártel mexicano puede venderse cocaína a sí mismo
Ésa es la parte que deberíamos repetir hasta el cansancio.
El Cártel de Sinaloa puede producir.
CJNG puede transportar.
Una organización colombiana puede suministrar cocaína.
Un grupo criminal puede cruzarla.
Pero para convertir esa droga en miles de millones de dólares hace falta algo indispensable:
un mercado.
Y el mercado está del otro lado.
La propia DEA lo reconoce.
Su Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas explica que las organizaciones mexicanas dependen de grupos criminales establecidos dentro de Estados Unidos para distribuir y vender las drogas, además de redes financieras para mover posteriormente el dinero.
Éste es un dato fundamental.
Porque desarma esa visión infantil en la que todo el narcotráfico ocurre en México y Estados Unidos aparece únicamente como víctima.
No.
Hay víctimas estadounidenses.
Millones.
Pero también existen traficantes estadounidenses.
Distribuidores estadounidenses.
Lavadores.
Intermediarios.
Compradores.
Y consumidores.
El narcotráfico es una cadena económica binacional.
WOW: PENN STATE FRAT BROS BUSTED IN A MAJOR COCAINE TRAFFICKING RING
One DEALER nicknamed himself "Pablo Pledgekbar"! pic.twitter.com/er23NWQyLb
— Jesse Watters (@JesseBWatters) August 19, 2026
La demanda importa
En 2024, aproximadamente 73.6 millones de personas de 12 años o más en Estados Unidos dijeron haber utilizado alguna droga ilícita durante el año anterior.
Eso representa una cuarta parte de esa población.
Y unos 4.3 millones reportaron consumo de cocaína.
Por eso tampoco hace falta exagerar diciendo que Estados Unidos es “el mayor consumidor de todas las drogas del planeta”.
Los datos ya son suficientemente impresionantes.
El Informe Mundial sobre Drogas 2026 de Naciones Unidas sigue ubicando a Norteamérica como el mercado más grande de cocaína, por encima de Europa Occidental y Central.
Ahí está una parte esencial del combustible económico de los cárteles.
Si nadie comprara cocaína en Pensilvania, no existiría negocio para llevar cocaína hasta Pensilvania.
Así de sencillo.
Así de complicado.
The alleged ringleader of what authorities call a major cocaine operation at two Penn State frat houses is in custody after turning himself in. Fourteen people are facing charges, including current and former students. @MattRiversABC has details. https://t.co/yY4iRJ0B49 pic.twitter.com/e6XQjf5Aya
— World News Tonight (@ABCWorldNews) August 18, 2026
Y también están los muertos
La dimensión del problema estadounidense tampoco puede medirse solamente en decomisos.
En 2025 murieron aproximadamente 69,973 personas por sobredosis de drogas en Estados Unidos, según datos provisionales de los CDC.
La buena noticia es que fue una reducción cercana al 14% respecto al año anterior.
La mala noticia es que seguimos hablando de casi setenta mil seres humanos muertos en doce meses.
Las muertes relacionadas con opioides bajaron de unas 55 mil a alrededor de 44,500, y también descendieron las asociadas con cocaína y metanfetaminas.
Eso es una crisis de salud pública gigantesca.
Y demuestra otra cosa:
combatir las drogas únicamente con policías tampoco basta.
College fraternity culture collides with an alleged cocaine trafficking ring at Penn State, where investigators say some pledges were forced to help as part of an alleged indoctrination.
Authorities are now identifying more alleged participants while tracking cocaine packaging… pic.twitter.com/0HOWV1kdbD
— Fox News (@FoxNews) August 18, 2026
México tiene una responsabilidad enorme
Que quede claro.
Nada de esto exonera a México.
No sirve decir:
“Ellos consumen, así que nosotros no somos responsables”.
Sería absurdo.
México debe destruir laboratorios.
Investigar redes de protección política.
Combatir la corrupción.
Cerrar las rutas de tráfico.
Desarticular organizaciones criminales.
Controlar precursores.
Perseguir dinero.
Recuperar territorios.
Y procesar a funcionarios que colaboren con organizaciones criminales.
Todo eso.
Sin excusas.
Pero Estados Unidos también debe hacerse preguntas igualmente incómodas.
¿Quién distribuye la droga dentro de sus ciudades?
¿Quién lava las ganancias?
¿Quién vende armas que terminan en organizaciones criminales mexicanas?
¿Quién recluta estudiantes?
¿Quién comercializa drogas mediante redes sociales?
¿Quién recibe los cargamentos?
¿Quién cobra?
¿Quién compra?
¿Quién consume?
Porque el narcotráfico no tiene únicamente productores.
Tiene clientes.
Y Penn State nos acaba de regalar una fotografía perfecta
Miren la ironía.
Muchachos que llegaron desde diferentes partes de Estados Unidos buscando una educación universitaria.
Atletas.
Estudiantes destacados.
Miembros de fraternidades.
Y, según los fiscales, algunos terminaron cortando cocaína, empaquetándola y distribuyéndola.
Para finales de 2024, la investigación sostiene que la organización ya había crecido y reclutaba más colaboradores para empaquetar, entregar y distribuir la droga.
Uno de los acusados terminó siendo descrito ante el gran jurado como el principal distribuidor de cocaína de la universidad.
No en Culiacán.
En Pensilvania.
Eso debería servirnos para abandonar de una vez la caricatura.
El narco no tiene nacionalidad.
Tiene mercado.
México produce una parte del problema. Estados Unidos compra una parte enorme de él.
Y ambos países deben combatirlo.
No compitiendo para determinar quién tiene más culpa.
Sino entendiendo cómo funciona el negocio completo.
México tiene que perseguir la oferta.
Estados Unidos también.
Estados Unidos tiene que atacar la demanda.
México también.
Los dos deben perseguir el dinero.
Los dos deben combatir sus distribuidores internos.
Los dos deben reducir la corrupción.
Los dos deben atender las adicciones.
Porque mientras exista un joven dispuesto a cruzar una carga desde México…
y otro joven dispuesto a venderla dentro de una universidad estadounidense…
el negocio seguirá funcionando.
Así que la próxima vez que alguien diga:
“Estados Unidos quiere que México combata al narco”,
podemos responder:
por supuesto.
Debe hacerlo.
Pero agreguemos algo:
el narcotráfico no termina cuando cruza la garita.
Al contrario.
Ahí comienza otra parte del negocio.
La droga cambia de manos.
Cambia de vehículos.
Cambia de idioma.
Cambia de código postal.
Y algunas veces hasta cambia las calles de Culiacán…
por los pasillos de una prestigiosa universidad estadounidense.
La investigación de Penn State demuestra además algo importante:
Estados Unidos sí combate a sus distribuidores.
Lo que no puede hacer es pretender que la solución completa se encuentra únicamente al sur de su frontera.
Porque mientras exista la demanda multimillonaria que alimenta al negocio, siempre habrá alguien dispuesto a satisfacerla.
México tiene que hacer su tarea.
Estados Unidos también.
Y quizá la pregunta correcta ya no sea:
¿de qué país son los narcotraficantes?
Sino una mucho más incómoda:
¿quién produce, quién transporta, quién distribuye, quién lava… y quién sigue comprando?
Porque sin todas esas piezas juntas,
el narcotráfico simplemente no sería negocio.
Una precisión final: la cocaína no nace en México
| ESCÁNDALO TOTAL EN LA UNIVERSIDAD: 13 estudiantes de la Universidad Estatal de Pennsylvania (Penn State) fueron imputados por su presunta participación en una red de narcotráfico que operaba dentro del campus.
Las autoridades federales desmantelaron la operación, que… pic.twitter.com/8s8TEQrePH
— La Derecha Diario Estados Unidos (@DerechaDiarioUS) August 21, 2026
Y hay una precisión indispensable.
Estamos hablando de cocaína.
México no es uno de los grandes países productores de cocaína del mundo.
La materia prima —la hoja de coca— y la producción mundial se concentran fundamentalmente en Sudamérica, particularmente en Colombia, Perú y Bolivia.
El papel de México es otro.
Y no es menor.
Somos un gigantesco corredor geográfico entre las zonas productoras del sur y el enorme mercado consumidor estadounidense del norte.
México comparte aproximadamente 3,152 kilómetros de frontera con Estados Unidos y posee más de 11 mil kilómetros de costas sobre el Pacífico, Golfo de México y Caribe.
Por aire.
Por tierra.
Por mar.
En barcos.
Lanchas rápidas.
Vehículos.
Camiones.
Contenedores.
La cocaína encuentra rutas hacia el norte.
Durante décadas, incluso informes del propio gobierno estadounidense han descrito a México como un gran país de tránsito para la cocaína sudamericana destinada a Estados Unidos.
Entonces la fotografía completa es todavía más clara:
la coca se produce principalmente en Sudamérica.
México está en medio.
Y Estados Unidos está al final de una parte importantísima de esa ruta.
Por eso no tiene sentido reducir la conversación a:
“México produce drogas y Estados Unidos las combate”.
En el caso de la cocaína, la cadena es mucho más compleja.
Hay productores sudamericanos.
Hay organizaciones que la transportan.
Hay territorio mexicano utilizado como corredor.
Hay cárteles que controlan rutas.
Hay distribuidores estadounidenses.
Hay lavadores de dinero.
Y hay millones de consumidores.
El narcotráfico no es un problema de un país.
Es una cadena internacional de oferta, tránsito, distribución, dinero y demanda.
Y mientras sólo señalemos uno de sus eslabones, jamás vamos a romperla completa.
La cocaína puede nacer en Sudamérica, atravesar México y venderse en Estados Unidos; pero el negocio pertenece a todos los eslabones que la hacen rentable.
| ESCÁNDALO TOTAL EN LA UNIVERSIDAD: 13 estudiantes de la Universidad Estatal de Pennsylvania (Penn State) fueron imputados por su presunta participación en una red de narcotráfico que operaba dentro del campus.
Las autoridades federales desmantelaron la operación, que… pic.twitter.com/8s8TEQrePH
— La Derecha Diario Estados Unidos (@DerechaDiarioUS) August 21, 2026
Temas: cocaína, consumo de drogas, Estados Unidos, México, narcotráfico, Penn State
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