La soberanía según convenga.
En México la palabra “soberanía” volvió a ponerse de moda.
La 4T la usa constantemente:
– para confrontar a Estados Unidos,
– para responder críticas internacionales,
– para denunciar “intervencionismo”
– o para acusar a opositores de servir a intereses extranjeros.
Pero el problema aparece cuando el discurso choca con los hechos.

Una columna publicada por San Diego Red coloca sobre la mesa una contradicción incómoda: la existencia dentro de Morena de figuras políticas con vínculos históricos, ciudadanos o políticos mucho más cercanos a Estados Unidos y al Partido Republicano que a cualquier tradición clásica de izquierda mexicana.
El caso más polémico, en Baja California, es el de Jaime Bonilla Valdez.
La publicación recuerda algo ampliamente documentado durante años: Bonilla tuvo ciudadanía estadounidense, participación política en California y reconoció públicamente haber colaborado como informante del FBI en una investigación federal, según una referencia citada del Los Angeles Times.
Y ahí surge la pregunta inevitable: ¿Cómo puede Morena hablar de injerencia extranjera mientras protege políticamente a personajes con vínculos tan profundos con estructuras políticas estadounidenses?
Porque si la narrativa oficial sostiene que cualquier influencia extranjera pone en riesgo la soberanía nacional…
entonces el caso Bonilla rompe completamente el discurso.
La paradoja es todavía más fuerte cuando sectores de Morena impulsan iniciativas para castigar supuesta intervención extranjera en procesos electorales.
Es decir: se endurece el discurso soberanista… mientras dentro del propio movimiento existen figuras con trayectoria binacional, vínculos republicanos o relaciones políticas históricas con Estados Unidos.
Y eso no necesariamente sería un problema en una democracia moderna.
México es un país fronterizo, binacional y profundamente conectado -por familias binacionales, como en Ucrania y Rusia- con Estados Unidos.
Miles de empresarios, políticos y familias viven entre ambos países.
La contradicción aparece cuando el oficialismo utiliza el nacionalismo solamente como herramienta discursiva selectiva.
Porque entonces la soberanía deja de ser principio…
y se convierte en instrumento político.
La izquierda latinoamericana históricamente criticó:
– la influencia estadounidense,
– el intervencionismo,
– la subordinación política,
– y la cercanía con Washington.
Pero hoy parte de la nueva élite política mexicana mantiene relaciones pragmáticas con los mismos sectores económicos y políticos que antes denunciaba.
Y quizá eso revela algo más profundo:
la 4T ya no funciona solamente como movimiento ideológico.
También opera como estructura de poder.
Y cuando un movimiento llega al poder, las contradicciones comienzan a multiplicarse.
Porque gobernar exige pragmatismo. Negociación. Relaciones internacionales. Acuerdos económicos. Y muchas veces alianzas incómodas.
Lo delicado no es eso.
Lo delicado es vender pureza ideológica mientras se practica otra cosa.
Por eso el debate no debería centrarse solamente en Jaime Bonilla.
El verdadero tema es otro:
¿la soberanía mexicana se defiende con principios consistentes…
o solamente se invoca cuando resulta útil políticamente?
Porque si la regla cambia dependiendo del personaje involucrado…
entonces ya no hablamos de soberanía.
Hablamos de narrativa.
“Nosotros no estamos contra el pueblo de EU”: la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que existe voluntad de mantener una relación de “hermandad”.
Subrayó que la colaboración bilateral tiene límites cuando se trata de defender la soberanía.pic.twitter.com/P4jftkLZWh
— Azucena Uresti (@azucenau) May 22, 2026
¡La pura hipocresía de Claudia Sheinbaum (@Claudiashein )!
Habla tanto de soberanía, de no injerencismo y se llena la boca criticando a Hernán Cortés, ¿pero qué creen? Ya se le olvidó que ella misma contrató a un estratega español para su proyecto político.
Se trata de… pic.twitter.com/KLnAfqSurK
— José Díaz (@JJDiazMachuca) May 23, 2026
La iniciativa de causal de nulidad de elecciones por intervención extranjera busca fortalecer nuestra soberanía y garantizar que ningún gobierno, organización o interés externo influya en la voluntad democrática del país.
Te invito a consultarla: https://t.co/1qFUc2TL2W pic.twitter.com/GijGGNdYXU— Ricardo Monreal A. (@RicardoMonrealA) May 23, 2026
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