Decían que la belleza de Miroslava Stern era angelical. Sus ojos azules y su cabellera rubia cautivaron a la comunidad artística de la Época de Oro del cine mexicano y al público que la vio brillar junto a figuras como Jorge Negrete, Pedro Infante y Tin Tan.

Estaba en la cima de su carrera y soñaba con conquistar Hollywood. No lo logró. Se quitó la vida a los veintinueve años.

Nació el veintiséis de febrero de mil novecientos veintiséis, hace cien años, en Praga. Aunque era originaria de Checoslovaquia, se nacionalizó mexicana y decía con orgullo que era actriz mexicana. Amaba el país que la adoptó y, cuando viajaba al extranjero, siempre se presentaba como mexicana.
Quienes la conocieron la describían como sencilla, amigable y profundamente profesional. Soñaba con convertirse en una gran actriz internacional. En noviembre de mil novecientos cincuenta y dos, tres años antes de su muerte, reveló en entrevista que había recibido propuestas para filmar varias películas en Hollywood. Ese sueño quedó truncado.
Para entonces ya había participado en veinticuatro películas. Actuó junto a Mario Moreno “Cantinflas” en ¡A volar joven!, con Jorge Negrete en La posesión, y en mil novecientos cincuenta y cuatro compartió créditos con Pedro Infante en Escuela de vagabundos. Tras su muerte se estrenó Ensayo de un crimen, cinta escrita y dirigida por Luis Buñuel, considerada una de las obras más importantes del cine mexicano.
La actriz Martha Roth recordó que durante un tiempo fueron muy amigas. La describía como sensible, encantadora y de una belleza impresionante. La prensa de la época la retrataba como una mujer hermosa, audaz y con mundo, atributos que parecían garantizarle un futuro prometedor. Recibía constantemente cartas de admiradores.
Sin embargo, algo no estaba bien.
Según relató Martha Roth, en ocasiones Miroslava hacía planes y luego los cancelaba. Un día acordaron salir a montar a caballo; cuando Roth llegó a buscarla a su casa en la Ciudad de México, la empleada doméstica le informó que estaba dormida y que no se sentía bien. Pasaba largos periodos recluida en su habitación.
El nueve de marzo de mil novecientos cincuenta y cinco fue encontrada sin vida en ese mismo cuarto.
El diario EL UNIVERSAL informó entonces: “Se suicida la bella artista Miroslava Stern”. La nota detalló que había ingerido un barbitúrico y que su ama de llaves la halló muerta. La publicación señaló que atravesaba por una profunda tristeza tras una decepción amorosa.
Miroslava había mantenido un romance con el torero español Luis Miguel Dominguín. Poco antes de su muerte, él se había casado con la actriz italiana Lucía Bosé, madre del cantante Miguel Bosé. Según las crónicas de la época, cuando fue encontrada sostenía en una mano una fotografía de Dominguín y en la otra tres cartas. En una de ellas expresaba, de manera velada, el dolor que sentía por ese matrimonio.
Su padre, Óscar Stern, declaró que Miroslava ya había intentado suicidarse cuando tenía diecisiete años, mientras estudiaba en un internado en Nueva York. Los problemas nerviosos habían sido constantes en su vida. Días antes de su muerte, comentó que su médico le había recomendado internarse en un sanatorio para descansar, pero ella se negó.
Así terminó la historia de una actriz que parecía tenerlo todo: talento, belleza, fama y un futuro internacional prometedor. Su muerte marcó uno de los episodios más tristes y enigmáticos de la Época de Oro del cine mexicano.
Mini bio
Miroslava nació el 26 de febrero de 1925 en Praga, Checoslovaquia (ahora República Checa). Fue una actriz, conocida por La muerte enamorada (1951), Más fuerte que el amor (1955) y Las tres perfectas casadas (1953). Estuvo casada con Jesus Jaime Obregon. Murió el 9 de marzo de 1955 en Ciudad de México, Distrito Federal, México.
Familiar
Cónyuge:
Jesus Jaime Obregon(1945 – 1945) (divorciado)
Marcas comerciales
Blond hair and blue eyes



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